jueves, 29 de diciembre de 2011

Y preferís olvidar a seguir con este juego.
Era demasiado arriesgado entregarse a el amor.
Engañamos a nuestros corazones, nos culpamos, nos odiamos, muchos dirían que no vale la pena llorar, yo creo que es la mejor forma de recordarte, de
tenerte todavía. Sabíamos que hacer y cuando hacerlo, parecía tan perfecto, tan diferente a todo.
Un día la magia se perdió y nos entregamos al destino sin importar a donde nos llevaría, perdí mi camino, ya no había luces que me guíen para poder encontrarlo, y te perdí, nos perdimos.
Todo lo que decía era tonto, sin sentido, y tu estabas allí escuchando por primera vez mis sentimientos, no entendías demasiado pero tratabas de hacerlo. Yo queriendo decir todo y no decía nada, y justo en el momento en que una lagrima estaba por caer, me miraste y robaste ese beso que tanto esperó por ti, callando lo que decía para poder sentirlo...No fue igual a nada.

Mi sueño

He oído hablar que los sueños son cosa de tontos, que es solo una forma de matar el tiempo o perderlo, que es vivir la vida que nos hubiese gustado vivir, una simple utopía.
Los sueños para mi son un mundo diferente, simplemente mi mundo, donde puedo ser yo misma, donde todo es posible.
Después de todo, ¿Qué seríamos sin ellos?¿Qué sentido tendría nuestra vida?
Tal vez suene un poco loco, pero no sueño un mundo de paz y amor como la mayoría de las personas, o como muchos quieren hacer creer, simplemente sueño con un mundo donde pueda ser feliz con esas cosas que para vos, como para muchos otros, son tan pequeñas e insignificantes, como escuchar mi canción favorita, o disfrutar de las presencia de quienes amo, o tirarme en el pasto viendo el cielo, dejando pasar el tiempo, soñando, al igual que en este momento.
Puede que un hombre que no se alimente de sus sueños envejezca pronto, o puede que no, lo único que se es que un soñador vive eternamente, porque vive en sus sueños y ellos NUNCA mueren, porque viven en cada persona que se haya animado a ser diferente, que se haya animado a soñar sin limites