Era demasiado arriesgado entregarse a el amor.
Engañamos a nuestros corazones, nos culpamos, nos odiamos, muchos dirían que no vale la pena llorar, yo creo que es la mejor forma de recordarte, de
tenerte todavía. Sabíamos que hacer y cuando hacerlo, parecía tan perfecto, tan diferente a todo.Un día la magia se perdió y nos entregamos al destino sin importar a donde nos llevaría, perdí mi camino, ya no había luces que me guíen para poder encontrarlo, y te perdí, nos perdimos.
Todo lo que decía era tonto, sin sentido, y tu estabas allí escuchando por primera vez mis sentimientos, no entendías demasiado pero tratabas de hacerlo. Yo queriendo decir todo y no decía nada, y justo en el momento en que una lagrima estaba por caer, me miraste y robaste ese beso que tanto esperó por ti, callando lo que decía para poder sentirlo...No fue igual a nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario