viernes, 23 de noviembre de 2012


Escapemos, aunque sea por un instante, de este mundo.
Seamos solo vos y yo, nadie mas, nosotros.
Soñemos.
Hagamos de cuenta que nadie existe, nadie que impida nuestra felicidad.
No busquemos excusas, no esperemos respuestas, ni siquiera hablemos si así lo quieres. 
Solo mirémonos a los ojos, veamos si sentimos lo mismo. 
Esa sensación que aún hoy no tiene explicación, pero aún así nos llena por completo.
Voy a decirte los mil te amo que prometí.
Voy a abrazarte eternamente.
Voy a jurar amarte por y para siempre.
Si ya no quedan motivos, vos vas a ser mi motivo.
Dejemos que todo tome su forma, encuentre su lugar. 
Que todo sea perfecto, perfecto a nuestra manera.
Y ahí, en ese instante vamos a descubrir que no importa cuanto pase a nuestro alrededor, siempre esto va a ser mas fuerte.
Que siempre que se crucen nuestras miradas, cada vez que veamos en lo mas profundo nuestras almas, no hará falta nadie mas cerca, mas que nosotros.
Escapemos, aunque sea por un instante de este mundo y después volvamos, solo los dos.


Amores eternos.

Se soltaron las manos para vivir cada uno su vida, esas vidas que antes habían sido una sola.
No pensaron en su pasado, la felicidad vivida, la alegría compartida. Ni siquiera en cada sonrisa que les daba vida, cada abrazo, cada beso, cada palabra y cada silencio.
Borraron cada recuerdo, alejándose, sin motivo o porque. No había razón alguna para dejar ir a ese amor, simplemente pareció suficiente.
Ella le daba vida a él, y él era su única felicidad, quizá el único motivo para sonreír cada día, pero eso no bastó para impedir la partida.
Puede que hoy no sean los mismos, pero al acordarse cada uno de ese amor vuelven a sentirse niños y logran viajar en el tiempo, como si nunca se hubieran separado.
Hoy se refugian en ese recuerdo para volver a llenar de felicidad sus vidas y recordar que alguna vez, por lejana que sea, el amor valió la pena.                                                            

Un espejismo.

¿Alguna vez sentiste que estabas a punto de perder todo, absolutamente todo? ¿Lo que le daba sentido a tu vida, lo que hacía que todo dolor valiera la pena al fin y al cabo?
Yo si lo sentí, y en ese momento sentí morir. Que el mundo caía sobre mi. Que todo lo que había construido se hacía añicos frente a mis ojos y no podía hacer nada para cambiarlo.

¿Alguna vez te obligaron a sentir culpa por algo de lo que no eras culpable, llegando al punto de convencerte vos mismo de ello?
¿Alguna vez te aferraste tanto a un amor que sentiste que sin él no sería lo mismo, no serías el mismo?
Porque yo si, y en ese mismo instante me di cuenta que eso ya no valdría la pena.

En cada cuento, en cada historia, nos enseñaron, nos convencieron de que cada vez que sentías que el corazón salía de tu pecho, ese, ese mismo era tu amor, el verdadero y único amor.
Que llorar no era malo. Que si dolía era mas real. Que cuanto mas costaba mas valía la pena y mas se disfrutaría el conseguirlo.

Sin importar nada mas que ello, el simple hecho de sentirte pleno frente a él bastaba para aliviar cualquier peso llevado.
Pero, ¿en que clase de amor se sufre aún siendo feliz?
Parece un juego de palabras, pero cuando eso pasa, no es amor, es solo un error disfrazado de felicidad, de la mas dulce felicidad.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Mi fantasía.


Me vi abrazando a mis sueños, y ahí te pude encontrar.
Era tan feliz, tan perfecto que parecía real.
Apareciste en mi vida siendo simplemente alguien mas, sin que te busque, sin esperarte.
Llegaste para cambiarme por completo.
Cuando creía que todo estaba perdido, que el amor no existía, me brindaste todo, todo lo que tenías para mi.
Hoy te amo mas que a nada, pero seguís en mi sueño, esperando poder escapar, poder sentirte en algo mas que una fantasía.

Gracias a vos.

Quien diría que con tan poco me robas mil sonrisas.
Quien diría que hoy soy tan feliz a pesar de todo y gracias a vos.
Me despojas de todo miedo que quiera detenerme.
Muchas veces sentí caer, pero hoy entiendo que realmente, para ser feliz hay que conocer primero la tristeza, que, como algunos dicen, para que brille el arcoiris hace falta que algunas nubes opaquen nuestro sol.
Hoy comprendo que todo vale la pena cuando se trata de vos, cuando puedo verte sonreír al lado mio.
Las gracias son eternas, al igual que este amor.